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Desde la distancia del tiempo (Prosa poética)


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[Fuente](https://pixabay.com/es/photos/contemplaci%C3%B3n-3864457/)

 

La brevedad de lo transitado nos va dejando vivencias, que como capsulas viajeras, se esconden en nuestras neuronas, y como haz de luces, juegan a reflejarse cuando menos lo esperamos, haciéndose imprevistas, alegres, dolorosas o simplemente presentes.

Esa magia de ser trotamundos de la distancia del tiempo en la cual vamos dejando huellas, nos transforma en desconocidos consuetudinarios de momentos que reflejan segundos que en la conveniencia del instante, cual prestidigitadores, vamos escondiendo.

Ese beso robado del amor que creíamos sería eterno y resultó ser una quimera, el despertar de la adolescencia que nos robó la ingenuidad, las metas no alcanzadas o los triunfos inesperados, el adiós de quienes van marchando a otros planos existenciales, dejando sus saberes en nuestros corazones, la desesperanza o ilusión que nos trajo el amanecer o sencillamente los olores que como naves interestelares nos teletransportan a puntos donde deseamos regresar, son apenas minúsculos cuark que conforman los recuerdos.

Somos un abanico de emociones que pendulan, de acuerdo a factores circunstanciales y actúan, mayormente de forma impulsiva, produciendo acciones que en ocasiones nos identifican y en otras nos alejan de nuestra verdadera personalidad, alfa y omega, Jekyll y Hydell, luz y sombra, de las cuales estamos estructurados.

En esa equidistancia donde somos, a ratos, espejos convergentes o divergentes, vivimos como polizones que se han robado las musas, emborrachándolas, y piden rescate a las neuronas para devolverlas o matarlas, poniendo fin a la cordura.

Desde la distancia del tiempo vamos recorriendo un trecho finito, en ocasiones arcaico, dependiendo del tiempo que hemos sobrevivido, de las experiencias que como libros, se han ido apilando y luchan por ser leídos aunque no se alcance a hojear a muchos.

La cronología va dejando limitaciones que se transforman en frustraciones cuando no son manipuladas como es debido, una bomba que se detona y causa daños irreparables que pueden activar los extremos de la locura y borrar el pasado, quien ha sido declarado culpable y ha sido condenado, por traer al presente cosas indebidas.

Todo se mimetiza en la piel que como el otoño va sintiendo los embates de las estaciones y los olvidos se hacen saetas presentes que retan, cual osados gladiadores, a las remembranzas que cabalgan enarbolando la libertad de resurgir, cual ave fénix, de las cenizas del pasado.

Desde la distancia del tiempo vivir es una película de todos los géneros, donde somos protagonistas omniscientes de los hechos que en ella ocurren y a la vez espectadores silentes y meditabundos que desconocen escenas donde aparecen y el final de la misma.

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